El cubano no entrenó normalmente con el equipo, el domingo y lunes se ausentó por molestias en su pierna derecha
La derrota de Club Sport Herediano en la ida de la final nacional dejó una sensación clara dentro del cuadro florense: la serie sigue completamente viva.
Pero también dejó otra realidad importante.
Marcel Hernández no estaba físicamente pleno.
Y el propio delantero terminó reconociéndolo después de la caída 2-1 ante Deportivo Saprissa en La Cueva.
“Al 100% no estaba”.
La frase apareció casi de manera natural, pero terminó explicando muchísimo de lo que se vio durante el compromiso.
Porque aunque Marcel estuvo constantemente involucrado en el juego, bajando, distribuyendo y tratando de generar espacios, nunca terminó viéndose completamente cómodo físicamente dentro del área.
Y él mismo aceptó que tuvo que adaptarse a lo que el partido y su cuerpo le permitían hacer.
“La cabeza mía entendía que tenía que estar al 100 en la cabeza”.
El atacante explicó que durante los últimos días prácticamente trabajó entre recuperación y manejo físico, luego de molestias que lo limitaron incluso para entrenar con normalidad previo a la final.
“No pude entrenar domingo ni lunes”.
Incluso reconoció que apenas logró incorporarse posteriormente al grupo.
“Fue difícil”.
Aun así, decidió jugar.
E intentar ayudar.
“Intenté ayudar a mis compañeros como pude”.
Más allá de no verse como ese delantero agresivo y constantemente metido dentro del área, Marcel explicó que el propio partido lo fue llevando hacia otro rol mucho más relacionado con distribución y movilidad.
“No siempre el equipo necesita que me pare ahí solamente para meterla”.
Y luego dejó una frase que retrata perfectamente cómo trató de jugar esta final.
“El equipo necesitaba tener la pelota, crear espacios”.
Según Marcel, gran parte de su trabajo pasó por intentar sacar marcas y abrir zonas para que Herediano pudiera atacar a un Saprissa que terminó replegándose muchísimo más tras quedarse con un hombre menos.
“Las personas que saben de fútbol saben qué espacios creo”.
Aun así, reconoció que tanto él como el equipo quedaron debiendo en el último toque.
“Nos faltó esa definición”.
“También a mí me faltó”.
El atacante también descartó que el mal arranque del Herediano pasara por desconcentración, pese a recibir dos goles en apenas 13 minutos.
“No creo que haya sido desconcentración”.
Más bien consideró que fueron detalles puntuales en una serie donde cualquier error se termina pagando muchísimo.
“En este tipo de instancias cuesta mucho”.
Sin embargo, destacó la reacción emocional del equipo tras quedar rápidamente abajo en el marcador.
“Supimos tener temple, valentía y calma para meternos nuevamente en la serie”.
Y aunque físicamente sigue lejos de sentirse completamente pleno, Marcel dejó claro que la ilusión del camerino florense sigue intacta para la vuelta en Santa Bárbara.
“Me siento bien, que es lo importante”.
“Ahora toca ir a casa con nuestra gente y hacer un gran partido”.
Eso sí, evitó profundizar demasiado sobre el porcentaje real en el que se encuentra físicamente.
“Eso lo valoraremos ahora”.
Porque mientras Herediano intenta remontar la serie ante Saprissa, una de las grandes incógnitas para la vuelta sigue siendo justamente el estado físico de su principal referente ofensivo.
Un Marcel Hernández que no llegó al 100% a la ida…
Pero que igualmente intentó sostener a Herediano en la final.
