El timonel salió notablemente desencajado a conferencia de prensa; allí dijo que en los próximos días arreglará su finiquito con la Fedefútbol
SAN JOSÉ — Hundido, con el gesto de un técnico que ya no tiene respuestas y con la mirada perdida después del empate sin goles ante Honduras, Miguel Piojo Herrera enfrentó su conferencia más dolorosa desde que asumió el banquillo de Costa Rica.
No hubo excusas, no hubo desvíos: el mexicano reconoció que el puesto le quedó grande y que el sueño mundialista terminó hecho trizas.
“Lo intentamos y no se pudo. Hoy se borraron las ilusiones”, resumió el técnico, con una honestidad que contrastó con el vacío futbolístico que dejó esta eliminatoria.
Herrera, quien nunca había vivido una situación de este calibre en su carrera, admitió que el golpe marca un antes y un después en su trayectoria. “Estoy triste, tengo dolor, molestia, amargura… nunca había vivido esto”, lanzó, visiblemente tocado.
El entrenador no se escondió: dijo que falla quien no gana y Costa Rica no ganó cuando era obligatorio hacerlo. Reconoció que la Selección no tuvo gol, no tuvo contundencia y que simplemente no alcanzó.
“Fracasamos porque no ganamos en los momentos en que había que ganar”, sentenció.
¿Se va o se queda?
A diferencia de noches previas, Herrera no mezcló optimismo con realidad. Esta vez fue directo: se reunirá con el presidente de Fedefútbol para definir la salida.
“Ya hablaremos en los próximos días para finiquitar esto”, aseguró, admitiendo entre líneas que su ciclo está terminado.
Piojo negó que hubiera desconocimiento del área o falta de adaptación. Para él, el problema no pasó por el entorno, sino por el resultado final. “No se trata de historia ni de identidad; las cosas no se dieron, no ganamos”, insistió.
El fracaso lo golpea fuerte. Dice que será un peso que cargará en su carrera y que, aunque ha vivido de todo, este episodio lo marcará profundamente.
Incluso dejó una frase que resume su noche más oscura: “Soy yo el que no lleva a Costa Rica al Mundial. Soy el responsable.”
