Jonathan dos Santos atraviesa una consagración retardada, como un hombre estelar a los 27 años y de eterno rostro juvenil, que apenas registra cambios desde la Masía hasta Rusia. Hoy es un mediocampista diferente, con movilidad, ingenio y precisión, cualidades europeas en un equipo tricolor.
Se formó en cuna áurea y creció a la sombra de un hermano de rostro aún más brasileño, víctima de errores propios y ajenos, pero finalmente ha logrado el cometido: Un puesto inamovible en la Selección Mexicana de Futbol, la misma que le rechazó en 2010 por el 'exceso' de inexperiencia.
Desde que debutó, hace ya casi una década, nunca había vivido una temporada como la actual: 34 partidos de Liga, más de dos mil minutos y dos goles conseguidos, cosecha general que habla de su madurez en una división que no brinda tregua. Fue quinto con el Villarreal y un motor en el cinturón del campo.
Su estilo destalla a la europea, con el fulgor del futbol catalán y el ingenio heredado por 'Zizinho', su padre y figura azulcrema recordada por su gran pegada de media distancia. Jona no tiene el mismo cañón, pero sí un cincel con el que suele labrar pases más artísticos que rocosos, como una contradicción biológica del ADN nacional.
En lo que va del Siglo XXI, el Tri se ha caracterizado por la buena voluntad de sus mediocentros, de virtudes limitadas pero espíritu inquebrantable y en el mejor de los casos, con botas educadas capaces de cruzar el campo con exactitud, pero nunca con la velocidad, visión y ubicación del canterano blaugrana.
El menor de los Dos Santos se ha convertido en un demonio del terreno central, con energía interminable, lectura de juego, técnica depurada y repartición de balón en corto y largo, todo gracias al 'sobreentrenamiento' al que fue expuesto por más de una diez años en la fábrica de talento culé.
Aprendió de los mejores hombres, pero nunca ganó la partida: Sergio Busquets, Xavi Hernández y Andrés Iniesta fueron tres de sus mentores y competidores, sinodales exigentes que le obligaron a partir rumbo a una mejor suerte, que hoy le ha llevado al Tri y a la Confederaciones, su primera competencia de alto calibre como seleccionado de un país que nunca antes le comprendió.
Jonathan aún es joven e incombustible, con una recuperación menos violenta que la de Gerardo Torrado, pero casi tan extrema. Por la derecha o por el centro es un imán de balones, con dotes de repartidor e ideas de orquestador: Lejos están los tiempos de Germán Villa, Israel Castro, Jesús Molina y hasta Pável Pardo.
Con autopases y paredes, el camiseta '6' construye un nuevo paradigma, con cero influencia de la Liga MX y total convicción de un futuro mejor, que ha dejado atrás la tradición guerrera de los Marcelino Bernal y Javier Aguirre, Cristobal Ortega y Carlos Muñoz: Esta es la 'Era Dos Santos' , el mediocentro absoluto.
