Después de un año decepcionante, signado por sus tropiezos, los cambios de entrenadores y la falta de peso específico de sus principales figuras en los grandes torneos, Boca afrontará un 2026 cargado de exigencias: el regreso a la fase de grupos de la CONMEBOL Libertadores como punto de partida hacia la máxima ilusión y, al mismo tiempo, la exigencia de ser protagonista en cada uno de los torneos locales.
Para el Xeneize, que hará la pretemporada en su predio de Ezeiza, habrá exigencias desde el comienzo de año: entre ellas, recuperar identidad, consistencia y paso ganador.
En los últimos tiempos, el club azul y oro atravesó etapas de buenos resultados sin un juego consistente y de buen juego sin los consecuentes resultados. Por eso, 2026 aparece como un año bisagra para intentar unir ambas cuestiones. Y sobre todo, para alzar alguna copa.
La Libertadores como norte para el Boca 2026
En febrero de 2025, Boca falló en fase preliminar 2 de la Copa CONMEBOL Libertadores y arrancó el año con una mancha que marcó el resto de su camino. La derrota en casa frente a Alianza Lima, por penales, fue un golpe durísimo para el plantel, el técnico Fernando Gago –tiempo después fue despedido tras perder el Superclásico con River-, la dirigencia y la hinchada. A poco de comenzar el año, la paciencia se agotaba.
Ahora, con lugar asegurado en la fase de grupos y como único equipo argentino cabeza de serie, el Xeneize tendrá al máximo certamen continental como gran objetivo de 2026. Será, a la vez, un aliciente y una presión constante.
Conseguir por séptima vez la Libertadores parece un sueño hecho a medida de un equipo que no gana el torneo desde 2007, cuando lo dirigía el recientemente fallecido “Miguelo” Russo y brillaba el actual presidente, Juan Román Riquelme, quien convirtió 3 de los 5 goles del global 5-0 contra Gremio de Brasil. Los subtítulos de 2012, 2018 y 2023 son aún heridas abiertas.
Boca, el único que enfrentará a todos los demás grandes en el Apertura y el Clausura
La definición del proyecto y de sus prioridades será esencial en los próximos días, hasta el inicio del Apertura. Sin rumbo claro no hay resultados. La llegada de refuerzos de jerarquía es otro ítem de valor esencial. No alcanza con promesas: el equipo necesita impacto inmediato. Y fruto de todo lo anterior, también aparecerán los lineamientos del cuerpo técnico: definir a qué juega el equipo y quiénes son los mejores intérpretes, algo que no estuvo demasiado claro en buena parte del 2025 que se termina.
Además, habrá otro condimento, ya que el equipo azul y oro será el único que enfrentará a todos los denominados grandes del fútbol argentino en los torneos Apertura y Clausura de 2026.
Si bien aún no se publicaron los cronogramas de partidos, Boca compartirá zona con San Lorenzo e Independiente y jugará los interzonales contra River y Racing.
Respecto del Superclásico, el primero se disputará en el Monumental, por el Apertura, y el siguiente en La Bombonera, por el Clausura.
En la Copa Argentina, en la cual en 2025 quedó tempranamente eliminado por Atlético Tucumán, el Xeneize debutará en la edición 2026 frente a Gimnasia de Chivilcoy, equipo del Torneo Federal A.
Un año de quiebre para reencontrarse con su historia grande
Luego de sus decepciones internacionales y de quedar lejos de aspirar a un título local en el año que se cierra, el 2026 aparece como la revancha que Boca necesita para reencontrarse con su historia grande. El Xeneize está obligado a aprovecharla.
Para ello, su juego deberá volver a contagiar a su público. Es un club en el cual el vínculo con la gente es vital. La presión será constante y el equipo deberá asimilarla y blindarse. Encontrar equilibrios será fundamental para gestionar un entorno siempre complejo y demandante.
En un club que no admite transiciones prolongadas, cada decisión deportiva en 2026 estará atravesada por una renovada ambición de protagonismo. La reconstrucción de la confianza interna y externa deberá convertirse en una plataforma granítica, casi irrompible, para afrontar los grandes compromisos y los partidos chivos, en los cuales cada acción puede determinar la gloria o el fracaso.
