Correr es simple y se trata de un movimiento sencillo que se repite y se repite durante un tiempo o distancia determinada. No obstante, un entrenamiento completo de running, aunque sigue siendo simple necesita algo más de variedad, una combinación de ritmos e intensidades para que de ese conjunto surjan mejoras en las aptitudes del corredor. Fundamentalmente, en las tres variables más buscadas: velocidad, fuerza y resistencia.
Esto no sólo tiene como fin alcanzar una mejor performance deportiva, medida en resultados, ya que la mayoría de los runners amateurs no tiene como objetivo permanente y máximo bajar sus marcas, sino seguir corriendo. Por ello, la importancia de un entrenamiento completo y variado radica principalmente en su contribución a prevenir lesiones. Correr durante años es la búsqueda.
Algunos de los tipos de entrenamiento más utilizados en los planes de entrenamiento de running son los fondos, carreras base, pasadas cortas y largas y carreras de recuperación. Dependiendo de las características de cada corredor, sus objetivos y el momento de la temporada tendrán más peso unas o otras sesiones. Pero en grandes rasgos podemos decir que los fondos son los entrenamientos de mayor kilometraje. Suelen realizarse a una velocidad menor, con el objetivo de desarrollar la resistencia. También prepara la mente del corredor para el escenario de una carrera larga. Generalmente, los fondos se realizan una vez por semana.
Por otro lado están las sesiones de carrera base, que son entrenamientos llevados a cabo en un rango medio de kilometraje, a un ritmo cómodo aunque algo más intenso que el de los fondos. Usualmente son los que suman la mayor parte del kilometraje semanal de un corredor y se realizan dos o tres veces por semana. En tanto, las pasadas o series cortas consisten en tramos breves realizados a una intensidad alta, con períodos de recuperación en el medio. Sirven para aumentar la velocidad y la resistencia.
Se recomiendan una o dos veces por semana, y en este último caso en días no consecutivos. Lo mismo ocurre con las pasadas largas, cuyo concepto es similar al de las cortas, aunque la ejecución se realiza en distancias un poco más prolongadas. La intensidad se mantiene en torno al 85% del esfuerzo máximo. El objetivo es desarrollar la fuerza y la resistencia durante períodos más largos.
Finalmente, para completar el combo están los entrenamientos regenerativos o de recuperación, que consisten en trotes cortos y a baja intensidad. Normalmente se realiza luego de una competencia o de más entrenamientos exigentes, con el objetivo de recuperar al cuerpo del desgaste.
¿Qué tan variados son tus entrenamientos?
