El mánager Dave Roberts tomó decisiones que tienen a Dodgers al borde de la eliminación ante Milwaukee, que gana 3-0 la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.
Un robo de base de Dave Roberts encendió la chispa que derivó en la remontada histórica del 2004. Los Boston Red Sox se levantaron de un 0-3 para eliminar a los New York Yankees en la Serie de Campeonato de la Liga Americana y luego romper la sequía en la Serie Mundial.
Aquella imagen del hoy mánager de Los Angeles Dodgers debe inspirar al equipo de cara a un juego 4 donde la eliminación se siente inminente, pues los Milwaukee Brewers ganan la Serie de Campeonato de la Liga Nacional 3-0, en parte gracias a la agresividad que ponen en todos los aspectos del juego.
En el dogout las filosofías son opuestas. Pat Murphy vive el día a día en la pelota pequeña, no le tiembla la mano para llamar al bullpen para cambiar a su abridor o usar en días consecutivos a los relevistas. En los juegos 1 y 3 prescindió de su bateador designado Christian Yelich y de la amenaza de David Hamilton corriendo las bases para limitar el enfrentamiento con los abridores zurdos de los Dodgers.
Del otro lado, Roberts mantiene las jerarquías en una nómina que supera a la de los otros tres equipos implicados en las Series de Campeonato y eso podría tenerlo perdiendo la partida.
El miércoles la serie llegó a Dodger Stadium donde el público esperaba ver al dos veces MVP de la Nacional, Shohei Ohtani, pero no era el día en el que debía estar en el orden al bat de los Dodgers. Las razones para dejarlo en la banca eran suficientes, pero bastó con una conversación en la que Shohei le aseguró que estaba listo y un par de apariciones en la práctica de bateo para convencerlo.
Un salto de fe que colocó al bateador designado en el sexto lugar el orden al bat.
Ohtani enfrentaba al zurdo Robert Gasser en el montículo, que lo había dominado 0-7 en los dos partidos que lo había enfrentado y la crisis del japonés se extendió. Aunque pegó un sencillo en el partido, no fue ante el abridor.
Roberts ha reconocido durante la postemporada que su jugador de doble vía esta siendo tratado por dos lesiones, una en el bíceps y otra en la rodilla. Sin revelar la gravedad, pero claramente están afectando la mecánica y batea apenas para .182 de porcentaje en esta postemporada, no ha conectado un cuadrangular desde mediados de agosto y tiene una carrera producida en los últimos 158 turnos al bat.
Roberts tiene en Josue de Paula a una estrella en ascenso, con 21 años ha mostrados carácter y podría haber traído una actitud fresca a un partido crucial como el que perdieron 6-2 ante Milwaukee. Como ha sido el novato Luis Lara con los Brewers, el venezolano aprovechó la oportunidad en el juego 1 de la serie y remolcó la carrera de la victoria.
En el montículo la decisión pesó directamente en el marcador.
El zurdo Blake Snell fue asignado para abrir en el juego 3. El dos veces ganador del Cy Young tiene la experiencia para manejar un juego como este, pero debió salir tras seis sólidas entradas.
Snell titubeó en el primer lanzamiento que Jackson Chourio mandó a la grada, pero después ponchó a nueve y permitió un solo hit más.
En el inicio de la séptima caminó a Andrew Vaughn y era el momento para pedirle la pelota, pero Roberts y sus coaches optaron por mantenerlo.
Vino el turno más largo del partido ante el zurdo Jake Bauers y la efímera ventaja de 2-1 que consiguieron una entrada antes se esfumó con un jonrón de dos carreras que impulsó a Yelich, que había entrado como corredor emergente.
No fue suficiente y Snell se mantuvo en el montículo para enfrentar a Garrett Mitchell, para una rara situación de jonrones consecutivos de bateadores zurdos a un pitcher zurdo, algo que solo se ha presentado tres veces en la historia de la postemporada.
Milwaukee sigue la filosofía que Murphy ha impuesto, "pelear cada pitcheo, cada turno" y se nota en la forma en la que este equipo lleno de juventud juega cada partido.
Roberts espera un milagro como el que ya protagonizó en el Juego 4, pero como fue en 2004, tiene que empezar por él.
Es momento de olvidar las jerarquías y jugar a la pelota de forma más agresiva.
