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MLB 2026: De Mets con M de magníficos, a Mets con M de malos

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Cubs dejan en el terreno a Mets (0:21)

Los Cubs le propinan otra derrota a Mets dejándolos en el terreno. (0:21)

Por decimosegunda vez en su historia, Mets enlazan 11 derrotas, con récord de 7-15, en el peor inicio de temporada desde 1983


Los tiempos festivos, triunfales, del 'OMG', Grimace y la Calabaza son un recuerdo ya lejano. Esos Mets, con M de Magníficos, de 2024, que encandilaron aficionados, hoy son Mets, con M de Malos.

El presente de los New York Mets se escribe con una mezcla incómoda de historia, frustración y urgencia. Por primera vez desde 2004, miran el calendario y cuentan 11 derrotas seguidas. La cifra pesa. No sólo marca la decimosegunda ocasión en la historia de la franquicia en que el equipo enlaza 11 tropiezos, también acompaña un arranque de 7-15 que se convierte en el peor inicio del club desde 1983.

La escena más reciente de este derrumbe se vio este domingo en Wrigley Field. Con ventaja de 1-0 en la novena entrada, y un juego que parecía al fin inclinarse a su favor, los Mets vieron cómo Devin Williams dejó escapar el triunfo ante los Chicago Cubs. Un sencillo de Ian Happ y un doble de Michael Conforto igualaron la pizarra. En la décima, un lanzamiento descontrolado de Craig Kimbrel y un elevado de sacrificio de Nico Hoerner sellaron el 2-1 y colocaron un nuevo ladrillo en la pared de esta racha adversa para los de Queens.

Los números dibujan el tamaño del desastre. Es la racha de derrotas más larga para los Mets desde la seguidilla de 11 tropiezos entre el 28 de agosto y el 8 de septiembre de 2004, tramo en el que aquel equipo acabó con marca de 71-91. El registro de la franquicia en cuanto a rachas negativas sigue en 17 derrotas, impuesto en 1962, año de su nacimiento. En toda su historia sólo se han registrado tres rachas de, al menos, 15 derrotas. Hoy, el club vuelve a caminar cerca de esos territorios que, creyó, nunca volvería a transitar.

La anemia ofensiva explica buena parte de este terrible slump. En estas 11 derrotas los Mets han sido superados 62-19 en el pizarrón global y apenas promedian 2.9 carreras en sus 17 juegos de abril. Durante el tramo negativo, su línea ofensiva se reduce a un promedio exacto de .200, apenas instalados en la ‘Línea Mendoza’. Este domingo, el único destello de poder llegó del madero de MJ Melendez, con un jonrón solitario ante el abridor mexicano de Cubs, Javier Assad. El resto del orden al bat quedó a deber: sólo un hit con corredores en posición de anotar y una sensación de impotencia que ya se ha vuelto rutina.

En el dugout y el clubhouse, las palabras suenan a veces más duras que los propios números. “Este sentimiento apesta. No es una buena sensación”, reconoció Francisco Lindor, una de las caras del equipo, quien, por cierto, no se ha mostrado al nivel en las primeras semanas de temporada en las que ha cometido costosos errores mentales.

“Somos profesionales y tenemos que encontrar la manera de salir de esto. No podemos sentir lástima por nosotros mismos”, ha dicho, por su parte, al manager Carlos Mendoza, cuya cabeza ya es pedida por un sector de aficionados que no da crédito al momento adverso que vive el equipo.

La mala racha no sólo golpea el presente, también convoca fantasmas y curiosidades históricas. Una seguidilla de 11 derrotas es la más larga que ha sobrevivido un equipo que luego alcanzó la postemporada. Sólo tres clubes lo han conseguido: los New York Giants de 1951, los Braves de 1982 y los Dodgers de 2017. Nadie ha avanzado a octubre después de perder 12 o más juegos seguidos en una misma temporada. Los Mets, con marca de 7-15 y hoy empatados con el peor récord de las Grandes Ligas, se acercan peligrosamente a esa frontera estadística.

En Queens, la mirada se clava también en el largo plazo. Por decimosegunda vez en su historia, la franquicia observa su reflejo en un espejo que asusta, pese a contar con uno de los rosters más talentosos y mejor pagados de la liga. En el invierno se hicieron de nombres de impacto como Bo Bichette, Marcus Semien, Freddy Peralta y Luis Robert Jr.; la primavera, en cambio, muestra a un equipo que no anota, que pierde juegos cerrados y que ya escucha con claridad el ruido que rodea la gestión de su manager. “Estoy enfocando mi energía en las cosas que puedo controlar”, insiste Mendoza, casi como un mantra que sigue sin dar resultados.

El calendario ofrece ahora una suerte de respiro, tras el día libre de este lunes, los Mets regresan a casa para una estadía de nueve juegos en Citi Field frente a Minnesota Twins y Colorado Rockies, antes de viajar a Washington D. C. para enfrentar a los Washington Nationals y a Anaheim para medirse a Los Ángeles Angels.

En el papel, se trata de un tramo de temporada más benévolo. En la realidad, Minnesota y Anaheim han rendido por encima de lo previsto y los Nats tampoco se han mostrado como un equipo fácil de vencer. Si existe un punto de inflexión, podría darse en la semana que inicia.

En este camino hacia la posible resurrección pesa otra estadística: ésta es la primera vez desde 2002 que los Mets sufren tres barridas consecutivas en serie. Once derrotas seguidas, tres series perdidas sin ganar un sólo juego, el peor arranque en más de cuatro décadas y una ofensiva desaparecida.

Aun así, la historia del beisbol siempre guarda un resquicio para dar el golpe de timón. Los Mets lo saben. En la misma estadística que los condena, existe un halo de esperanza: otros tres equipos tocaron fondo con 11 derrotas seguidas y más tarde encontraron el camino a octubre. Ahí se instala hoy el club de Queens. La racha de 11 juegos ya forma parte de la historia de la franquicia; los próximos días dirán si hay una sentencia firmada o si se trata del punto exacto en el que los Mets, con M de Malos, se convertirán en los Mets con M de Milagrosos.

Información de New York Mets y Major League Baseball fue utilizada en esta nota.