Manny Pacquiao AP PhotoMás allá de que suena Juan Manuel Márquez, aún es incierto quien será el próximo rival de Pacquiao
Las preguntas que flotan en el ámbito del boxeo, son ¿ahora qué?, ¿ahora quien?, al respecto del futuro rival para Manny Pacquiao, luego de que el congresista filipino pasara sobre lo que queda de "Sugar" Shane Mosley, con más pena que gloria, más allá de que se superará la mejor marca en cuanto a números de pay per view, del filipino, que es de 1.2 millones de subscriptores, según Top Rank.

Manny ha dicho que pretende realizar por lo menos tres peleas más antes de colgar los guantes para dedicarse a su carrera política y la familia, planes que podrían cambiar radicalmente si Bob Arum y Top Rank entienden que, el mejor libra por libra del momento en el boxeo, puede extender un poco más su atractivo de taquilla, con su carisma y su indisputable calidad.

Lo que Arum no se puede permitir, y eso lo sabe el veterano promotor, es perpetrar un nuevo fiasco, eligiendo a otro cartucho quemado como rival de Pacquiao para su siguiente salida a los cuadriláteros, en noviembre y según un vocero de Top Rank, se barajan tres nombres: Juán Manuél Márquez, Timothy Bradley, el campeón de las 140 libras del CMB y el monarca del mismo peso superligero de la FIB, Zab Judah.

Cierto, que luego de cada combate del filipino, aparecen infinidad de nombres, en voz de los expertos, del que podría ser el oponente ideal para el multi-campeón, y de igual forma, otros pugilistas levantan la mano para decir, aquí estoy, lanzando retos, proponiéndose como el boxeador capaz de detener al torbellino filipino.

Después de todo, ¿quién no quisiera pactar una encerrona con el boxeador del momento, para intercambiar catorrazos, a cambio de una pila de millones de dólares y de colocar su nombre en las marquesinas, en los encabezados de los diarios o en los anuncios luminosos de Las Vegas Boulevard?

Así sea para finalizar en la reseña de una golpiza, de un nocaut en unos cuantos asaltos. Una buena bolsa, los reflectores y el minuto de fama y de gloria, bien valen la pena.

Pero, ¿en verdad Top Rank pretende que el siguiente rival de Pacquiao sea un boxeador, que al mismo tiempo que signifique un atractivo para el infalible pay per view, para la multimillonaria industria de las máquinas tragamonedas, del blackjack, los buffets y todo el mundo VIP de Las Vegas, tenga credibilidad para el más ávido aficionado al boxeo?

Un peleador que se pueda percibir como una verdadera amenaza para el reinado del ídolo filipino.

Todos los pugilistas que llegaron al trono, cincelando, pelea a pelea, una carrera que los llevó a la obtención de una corona mundial, o del reconocimiento popular y de los expertos, lo mismo que a la obtención de bolsas millonarias, en algún momento del trayecto, se enfrentaron a paquetes, a verdaderos bultos, para inflar la hoja de vida, el historial boxístico.

Pero ese no es el caso actual de Manny Pacquiao, quien está obligado a pelear estrictamente con los mejores, solamente los mejores, y no solo con los carismáticos, los populares, famosos o históricos.

Por ello, peleadores como Floyd Mayweather Jr. han quedado descartados, a pesar de que casi por unanimidad, el mundillo de fistiana deseaba ver ese combate. Quizá, por toda la controversia despertada por los desacuerdos en las pruebas de sangre, para detectar el aparente consumo de substancias prohibidas, tema que desarticuló un combate que se daba por hecho.

Amén de los problemas con la justicia en que se ha visto involucrado el pupilo de Roger Mayweather, en Las Vegas, en fechas recientes.

Mayweather está invicto y tiene una carrera boxística ilustre, pero además de que se trata de un peleador que ya pasó por el pináculo de su carrera, como Mosley, luego esté el problema de los estilos.

Ágil como una gacela, inteligente, rápido de manos, pero con menos piernas, porque ya no es un chaval, Mayweather no es la mejor oferta como el siguiente rival de Manny Pacquiao, porque eludiría el cambio de golpes para buscar la distancia.

También surge, nuévamente, Juán Manuél Márquez como candidato, pretendiendo demostrar que aquel empate decretado en su pelea contra el filipino en 2004, lo mismo que la decisión dividida a favor del Manny, cuatro años después, fueron un robo, que él fue el verdadero ganador, como también lo juran varios observadores.

Pero, volvemos al mismo tema, a pesar de contar con un nombre y con elementos de controversia dignos de resolverse dentro de un encordado, Márquez, ya va de salida.

Lo mismo se puede decir del resucitado Erik "Terrible" Morales o de Marco Antonio Barrera, quienes, en su momento, le dieron verdaderas batallas al filipino, pero que ya no están como para encontrarse en un mismo cuadrilátero con Pacquiao, simplemente porque el calendario no perdona.

Y Bob Arum lo sabe, se necesita un mexicano, con agallas, con ese estilo que distingue al guerrero azteca, que perdiendo o ganando, derrocha producto de gallina y riega el cuadrilátero con sangre, para enfrentar a Pacquiao.

Un macho que peleé como lo hizo Jorge "El Travieso" Arce ante Vázquez Jr., el pasado sábado, en Las Vegas.

Lástima que Arce sea tan solo un gallito y Pacquiao ya circula entre los pesos wélter.

Pero ese debe ser el perfil del siguiente rival para el filipino.

Y aquí le presento a Top Rank dos nombres: Víctor Ortiz y Saúl "Canelo" Álvarez, a pesar de que Pacquiao y su manager Freddy Roach aseguraron que no volverían a pelear más allá de las 147 libras, luego de la paliza a Margarito.

Sin embargo, hay combates y bolsas ineludibles.

El de Oxnard, quien ya ostenta una corona mundial sobre sus sienes, tiene el poder de puños y la juventud como para significar un verdadero peligro para Manny, quien ya conoce de la pegada de Ortiz, porque han hecho guantes juntos, en sesiones de sparring, en el gimnasio Wild Card de Freddy Roach.

A Pacquiao no le desagrada Víctor Ortiz, de quien destacó su humildad y sencillez, pero dijo que el tema de los rivales lo dejaba en manos de su promotor de cabecera.

En cuanto al "Canelo", el campeón del mundo tapatío también circula en el pugilismo en los dominios de Oscar de la Hoya y compañía. Y si bien las diferencias entre Golden Boy y Top Rank persisten y hasta llegaron a los tribunales, también es cierto que en el pasado han realizado carteleras en co-promoción.

Y la verdad es que, un cañonazo publicitario, promocional, taquillero, de ratings y multimillonario como podría serlo un combate Pacquiao vs "Canelo", no hay quien lo resista.

En cuanto lo estrictamente boxístico, se podría objetar que Saúl Álvarez es demasiado jóven para encerrarse con el tigre filipino. Sin embargo, también se puede argumentar que, a pesar de su juventud, el pupilo de don José "Chepo" Reynoso ya cuenta con suficiente lona recorrida como para aspirar a vencer o, al menos, ser un digno rival de Pacquiao.

Reynoso me explicaba recientemente, que la discrepancia entre las peleas que aparecen en el récord oficial del "Canelo", que indica que ha peleado 37 veces y las 40 y pico que el propio Álvarez y su mentor aseguran que han subido profesionalmente a un cuadrilátero, se debe a que en el inicio de su carrera, "anduvo ranchando por poblaciones de Jalisco y Nayarit, donde no había comisiones de boxeo que sancionaran y oficializaran sus peleas."

De igual forma, sean peras o sean manzanas, es el momento de que el carismático Saúl "Canelo" Álvarez demuestre que tiene espolones para gallo y que de una buena vez, en una pelea ante el también llamado Verdugo de Mexicanos, ascienda al trono reservado para el Ídolo del Boxeo Azteca, una silla que, por el momento, está vacante.