<
>

River será "local" ante Inter en Seattle: una multitud ya palpita el partido clave

SEATTLE (Enviado especial) -- Para los hinchas de River, comenzó con una alegría el día previo al partido ante Inter por la tercera fecha del Mundial de Clubes. Al mediodía, Boca solo empató contra Auckland City y quedó eliminado en primera fase. Ese resultado amenizó la jornada, que terminó con el clásico banderazo y una súplica: "Mañana cueste lo que cueste, tenemos que ganar".

Será difícil igualar la enorme multitud que acompañó al equipo en Pasadena. Seattle es mucho más lejos que Los Angeles y llegar hasta aquí no es tan fácil como hacerlo hasta California. Sin embargo, se espera un público más nutrido en el partido contra Inter de lo que fue el debut ante Urawa Red Diamonds en esta misma ciudad.

Muchos hinchas llegaron desde Argentina y desde diversos puntos del mundo para asistir al segundo encuentro, ante Monterrey, y luego viajaron hacia Seattle para el duelo clave frente al cuadro italiano. La logística era mucho más simple de este modo. Por eso, se notó tanto la diferencia entre ambos juegos. Ahora, River tendrá un apoyo mucho más nutrido de lo que tuvo frente a los japoneses. Y lo necesitará.

Esta vez, el banderazo fue convocado en una locación diferente. No fue en el hotel Westin, donde se hospeda el plantel, sino en el Victory Hall, un bar ubicado a pocos metros del Lumen Field. Es una especie de "fan fest" al estilo de las Copas del Mundo de selecciones, que fue adornado para la ocasión con banderas y cotillón riverplatense.

Desde luego, fue celebrada la hazaña de Auckland City frente a Boca. Las letras de las canciones hicieron alusión al amateurismo de los rivales neocelandeces y a la poca gente que estuvo en el estadio de Nashville. Aquel resultado predispuso mucho mejor a la hinchada, que de todos modos nunca dejó de tener el partido del miércoles como prioridad.

Miles de hinchas se dieron cita en el mismo lugar donde volverán a encontrarse mañana antes del encuentro, desde el mediodía. Fue impresionante la imagen del regreso, por la calle que bordea el estadio. Un sitio en el que suelen verse a los simpatizantes de los Seattle Seahawks, tan alejados a nuestro fútbol, por un día esta vez fue copado por fanáticos riverplatenses ilusionados con una victoria inolvidable.

También se juntó una buena cantidad de gente en el hotel. Allí recibieron al plantel después del último entrenamiento. Otra vez, el hit fue el de siempre en estas situaciones: "Mañana cueste lo que cueste, tenemos que ganar". Las banderas que ya son un clásico en este Mundial recibieron a los futbolistas en la última noche previa al partido.

Contra Urawa el estadio tuvo parcialidad de ambos clubes y se generó un divertido ida y vuelta entre las hinchadas. Algo similar sucedió con Monterrey en el Rose Bowl. Esta vez no será lo mismo. River será absolutamente local. Casi no se han visto hinchas de Inter en la ciudad, algo que se ha repetido con los clubes europeos en todo Estados Unidos. Esto puede ser una ventaja para el equipo de Gallardo.

En cambio, sí se ve un cambio rotundo en las calles de Seattle con respecto a los primeros días del torneo. Desde este martes, se nota que han llegado más camisetas rojas y blancas en los lugares más emblemáticos de la ciudad: el Mercado, el Needle y los centros comerciales.

Todo River sueña con la clasificación a los octavos de final. Más allá de la alegría por el fracaso ajeno, nadie pierde el foco: lo importante sucederá este miércoles en Lumen Field desde las 18. La ilusión es total.