<
>

Cinco razones para entender la crisis que vive Boca

play
Boca sancionará a Izquierdoz y Fabra (4:17)

La Comisión Directiva del Xeneize tomó la determinación de aplicarle una fuerte multa económica a los futbolistas por su cruce en el partido ante Talleres en La Bombonera. Lo cuenta Diego Monroig en SportsCenter. (4:17)

Boca Juniors no pasa por su mejor momento. Una larga racha sin ganar en La Bombonera, el flojo rendimiento del equipo y las internas que parecen interminables generaron un mal clima en el club xeneize, pese a que viene de ser bicampeón del fútbol argentino. ¿Cuáles son las causas de esta crisis? Repasemos los cinco puntos más importantes que pusieron a Boca en jaque.

EL NIVEL FUTBOLÍSTICO

El Boca de Miguel Angel Russo que ganó la Superliga 2019/2020 había encontrado una identidad. Un equipo que defendía bien, más cerca de su propio arco, y que aprovechaba al máximo las individualidades y los espacios. La velocidad de Salvio y Villa más la calidad de Tevez resultaron determinantes para el título que le arrebató a River en la última fecha. Sin embargo, luego del regreso a la actividad por el parate que se originó debido a la pandemia ya no fue el mismo.

El mediocampo sufrió la pérdida de Pol Fernández y el nivel de los jugadores en general bajó. Le alcanzó pese a todo para ganar la Copa Diego Armando Maradona, pero se quedó afuera en semifinales de la Copa Libertadores ante Santos con una dura derrota por 3 a 0. En el comienzo de la Copa Liga Profesional, salvo ante Vélez (goleada 7 a 1) y contra River (1 a 1), donde por momentos fue superior, el equipo no apareció. Y deja cada día más dudas. Con Claypole estuvo cerca del papelón en la Copa Argentina. El mal momento se refleja en un dato: no gana en La Bombonera desde el 27 de diciembre del año pasado.

UN DT SIN RUMBO

Miguel Angel Russo arrancó como el DT ideal para Boca. Un técnico con experiencia, campeón con Boca en la Libertadores de 2007, de buena relación con Juan Román Riquelme y con espaldas para manejar un vestuario como el Xeneize, Russo transita hoy un ciclo que fue de mayor a menor. Y hoy está muy cuestionado, al punto que tras perder con Talleres luego de otra pálida actuación su futuro es puesto en duda. Del 11 que salía casi de memoria en el comienzo del 2020, antes de la pandemia, el equipo de Russo termina dando en el presente una imagen donde deja más dudas que certezas.

Los futbolistas bajaron el rendimiento, es cierto. Pero Russo no ayudó a potenciarlos. Capaldo, un volante con mucha marca y empuje, terminó como lateral derecho de manera improvisada. Buffarini y Jara, dos especialistas en ese puesto, miran los partidos desde el banco. Zambrano apareció como titular, siempre dejando dudas, cuando la dupla consolidada de centrales era López e Izquierdoz. Sin un 9 de área con presencia, una carencia que Boca siente y mucho en cada partido, aceptó la partida de Abila y nunca buscó un jugador para que pueda ocupar ese puesto vacante. De un día para el otro pasó de la línea de cuatro a la línea de tres, para luego volver a cambiar… Pero lo que Boca no tiene hoy es una idea de juego. No se sabe qué quiere hacer adentro de la cancha. Sí se sabe que juega mal, que depende sólo de sus individualidades. Y que el técnico no encuentra la salida.

EL CONSEJO DE FÚTBOL

La llegada de Juan Román Riquelme a la vicepresidencia fue festejada por la gente de Boca. Román, el ídolo, asumía hacerse cargo del fútbol y con su sapiencia iba a ayudar a que Boca recuperara la grandeza. Si bien el equipo sumó dos títulos locales, algo para nada menor, el Consejo de Fútbol que preside el ex 10 estuvo rodeado de polémicas en lo que va de este ciclo. Por un lado, las disputas con Carlos Tevez, el ídolo dentro del campo de juego, dejaron mal parados a Riquelme y a sus acompañantes. El Patrón Bermúdez y Raúl Cascini, quienes están junto a Román, tuvieron desacertadas declaraciones para con el capitán del equipo.

El trato con otros jugadores tampoco fue bueno. Desde la abrupta salida de Pol Fernández, las idas y vueltas con Pavón, el comunicado informando que Buffarini no iba a renovar con el club (jugador que luego fue dejado de lado por el DT) cuando todavía le quedaban varios meses de contrato, mostraron un Consejo con poco tacto a la hora de manejar a una institución como Boca. Riquelme, a cargo del fútbol xeneize, no habló con la prensa desde que asumió como vicepresidente. Y sus laderos no demostraron ser los más indicados para comunicar decisiones que en un club tan grande deben manejarse de manera profesional. El Riquelme que cuestionaba a Macri y al que le hizo el famoso Topo Gigio, parece estar parado del otro lado, del lado que el mismísimo Riquelme criticaba cuando tenía los pantalones cortos.

UN PLANTEL ENOJADO

El último fin de semana quedó claro que el ánimo del plantel no es el mejor. La cachetada de Fabra a Izquierdoz en pleno partido fue una muestra más del nerviosismo y del enojo que desde hace tiempo se ve en los futbolistas. Para ir un poco más atrás, pero no tanto, alcanza con repasar los festejos de algunos goles de esta Copa Liga Profesional. Más que festejos, fueron descargas emocionales, desahogos y muestras de bronca contenida por situaciones que no terminan de resolverse puertas para adentro.

Da la sensación que lo que se transmite desde el Consejo, el maltrato que los jugadores sienten de los dirigentes que, llamativamente, fueron futbolistas, termina repercutiendo en la cancha. Nadie lo dice puertas para afuera, pero el malestar está presente. Y Russo, el conductor, perdió autoridad y quedó en el medio de este problema que no parece tener solución. Wanchope Abila, tras no ser tenido en cuenta en una zona donde Boca tiene carencias, se irá a la MLS; a comienzos de año, Salvio, ahora lesionado, había declarado que quería irse si aparecía una oferta; Zárate avisó que si no jugaba de titular, prefería dejar el club. Se espera que a mitad de año haya una importante depuración del plantel. Mientras tanto, la bronca y la incertidumbre crecen y las soluciones se ven muy lejanas.

LA FALTA DE REFUERZOS

Si algo necesitaba Boca pensando en este 2021 y en renovar energías para volver a pelear la Copa Libertadores, eran caras nuevas. Pero en este mercado de pases brillaron por su ausencia. Podría decirse que la gran incorporación, y la única, fue la de Marcos Rojo. Todas las otras posibles llegadas quedaron en la nada, en rumores, en intentos fallidos. Sin dudas Boca necesitaba un 9. Las lesiones de Abila (ahora vendido) y la falta de gol de Soldano marcaban a las claras que ese puesto estaba a la deriva, ya que ni Tevez ni Zárate cumplen esa función. Nadie llegó.

El mediocampo es uno de los puntos flojos del equipo. La salida de Pol Fernández y las lesiones del Pulpo González dejan un hueco que todavía el DT no puede llenar. Al no contar con Buffarini y con Jara, y luego de que se pinchara la llegada del colombiano Román por no pasar la revisión médica, el DT improvisó a Capaldo de lateral. Siempre se dice que Boca cuenta con un gran plantel, pero hoy al Xeneize no le sobra nada. Y aunque resulte increíble, por bajos rendimientos, lesiones y falta de refuerzos parece que lejos de sobrarle, le faltan futbolistas de jerarquía.