En una competencia en la cual existe un conflicto de interés innato, y la tarea de un entrenador se supone que vaya más allá de ganados y perdidos, Mike Krzyzewski y Geno Auriemma han perfeccionado el sistema para trascender generaciones.
Y es que Krzyzewski y Auriemma son más que dos de los entrenadores más exitosos en la historia del baloncesto colegial División I al frente de las universidades de Duke y Connecticut, respectivamente. Son figuras emblemáticas de instituciones, caras de un deporte cuyos atletas son intercambiables, y líderes de hombres y mujeres que salen al mundo profesional tocados por la influencia de dos de los mejores en la historia.
Krzyzewski y Auriemma dieron otra lección en cancha esta semana de su valor trascendental, llevando a sus respectivos equipos a los títulos masculinos y femeninos. Para 'Coach K' fue su 5to título nacional; para Auriemma fue su 10mo, todos desde la temporada 1995-96.
En el caso de Krzyzewski y los Blue Devils, la coronación fue sorpresiva en parte, a pesar de que era un primer sembrado en el Torneo NCAA. Se supone que fuera Kentucky el que cortara las mallas al final, preferiblemente para el público (y los auspiciadores) en un pareo de ensueño frente a Duke.
Sin embargo, un resbalón ante Wisconsin dejó fuera a los Wildcats en el Final Four, y colocó a los Badgers como el único obstáculo de Krzyzewski en búsqueda de su primer campeonato desde 2010. Y aunque el resultado estuvo en duda por un momento, cuando todo estuvo dicho y hecho, 'Coach K' se posicionó segundo en la lista histórica detrás del legendario John Wooden y sus 10 títulos con UCLA.
La ovación de pie que recibió Krzyzewski por su más reciente éxito en cancha se dejó sentir de costa a costa, gracias en parte al respeto que cultivó por los diferentes tabloncillos que ha pisado a través de su carrera a nivel colegial o internacional con el equipo nacional de Estados Unidos. No sería una exageración decir que 'Coach K' es el entrenador de baloncesto activo más respetado en el mundo; y si no me creen, solo pregúntenle a LeBron James o Kobe Bryant.
No obstante, ni siquiera Krzyzewski puede pararse al lado de Auriemma cuando hablamos de campeonatos, consistencia, y en esencia, una dinastía.
Las Lady Huskies de Auriemma son el equivalente de los Bruins de Wooden; una perfecta combinación de coach, jugadores y época que solo se ve en algunas generaciones, y solo en algunos deportes.
El décimo cetro de Auriemma lo empató con Wooden con la mayor cantidad en deportes colegiales, y significó su segunda racha de tres campeonatos desde la temporada 2001-02. Y antes de llegar a su segunda cita en fila con Notre Dame por el campeonato, Auriemma y sus jugadores primero clasificaron a su octavo Final Four corrido, extendiendo su propio récord.
En otras palabras, donde Wooden no tenía competencia como el máximo ganador y UCLA no tenía rival como la dinastía por excelencia en el tabloncillo del baloncesto, Auriemma y Connecticut se han acomodado, por el momento, como sus iguales. Y es hasta ahora, porque es bien difícil imaginar que las Lady Huskies no cortarán las mallas otra vez en el futuro.
Auriemma y Krzyzewski, al igual que cualquier entrenador colegial, se dejan valer por los jugadores que atraen al programa. Y por cada Danny Ferry, Christian Laettner, Bobby Hurley, Grant Hill, Shane Battier o Jahlil Okafor que dejaron su marca en Duke, hay una Rebecca Lobo, Jennifer Rizzotti, Sue Bird, Diana Taurasi, Maya Moore o Breanna Stewart que hizo historia en la 'casa que Geno construyó'.
Y aunque no todos los jugadores que fueron dirigidos en algún momento por Auriemma o Krzyzewski vieron sus sueños realizados en la WNBA, la NBA, la mayoría puede considerarse una historia exitosa en o fuera del tabloncillo gracias a su tiempo bajo la dirección de Auriemma o Krzyzewski.
Porque eso es lo que Auriemma y Krzyzewski hacen, lo que en verdad los separa de la competencia; apuntan a sus jugadoras y jugadores en la dirección correcta a la hora de vivir, con o sin el balón en mano.
